miércoles, agosto 16, 2017

sábado, agosto 12, 2017

no dejaba de observarnos

didn't stop looking at us


continuava a fissarci

martes, agosto 01, 2017

viernes, julio 28, 2017

patrocinio / sponsorship

La borrasca que esperamos que llegue por fin a nuestro país al inicio de la próxima semana viene patrocinada por Antigripales Virustop.



The area of low pressure that we expect to reach our country at the start of next week arrives sponsored by anti-flu capsules Virustop.

martes, julio 25, 2017

urraca


Tras los estorninos, entre las palomas y el ocasional jilguero, ahora también la urraca.  


After the starlings, among the pigeons and the random sparrow, now also the magpie.

sábado, julio 22, 2017

familia / family

"Un modo complicado de sentirnos seguros, la familia"

José Luis Piquero

"A twisted way of feeling safe, the family"

miércoles, julio 19, 2017

Canadá, Richard Ford

Reconocía en una entrevista Richard Ford que de entre sus novelas sentía predilección por Incendios (Wildlife), en parte por la incomprensión que despertó en su momento, algo quizás novedoso en la trayectoria de un novelista que ha gozado del éxito de crítica y de público (Premio Pulitzer por Independence Day, la segunda obra de la tetralogía protagonizada por Frank Bascombe, y Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016 por el conjunto de su obra). En cierto sentido, su novela Canadá (Anagrama, 2013) vendría a suponer un desquite, una revancha ante el rechazo que en su día provocara su obra favorita pues en ella, sobre todo en su primera mitad, no sólo retoma sus líneas maestras sino que las lleva aún más lejos en la segunda como si se tratara de redoblar la apuesta.

Incendios y la primera parte de Canadá no sólo comparten escenario geográfico y contexto temporal: los estados más remotos del noroeste de Estados Unidos (Montana, las Dakotas) hacia 1960, sino que en la segunda parte de ésta última la acción se traslada a una región aún más remota y desolada esta vez del país que da nombre a la novela. Ambas historias –en lo relativo a su primera parte en el caso de Canadá- indagan en las miserias de seres adultos cuyas flaquezas y carencias abocan a sus núcleos familiares a la desintegración arrastrando consigo a los seres más vulnerables, en el caso de Canadá con unas consecuencias más desastrosas para todos sus miembros. En uno y otro caso la narración se desarrolla desde el punto de vista del hijo: un adolescente taciturno, sensible y observador que trata de desvelar el misterio que envuelve a las relaciones entre los adultos y cuyas aspiraciones no parecen estar en consonancia con el frágil entorno en el que le ha tocado desenvolverse. La profunda sensación de desvalimiento que permea ambas novelas remite a la obra más inspirada de Richard Yates, de quien Ford se ha declarado admirador.

Dell, que así es como se llama el protagonista de Canadá, – esta vez cuenta con una hermana melliza, Berner, a diferencia de la condición de hijo único en Incendios- articula el relato en perspectiva valiéndose de su experiencia, de su intuición y recurriendo en determinados casos a fuentes de dudosa fiabilidad. Gracias a sus dotes de observación, en la primera parte nos familiarizamos con las carencias de sus padres cuya mala cabeza les empujará en un acto de desesperación a cometer un acto extremo –el robo de un banco- que condicionará de forma irreparable la vida de los cuatro miembros de la familia. Destaca en ella la elaboración de los perfiles psicológicos de ambos progenitores y su contraste, más efectiva si cabe al permanecer envueltos en un halo de misterio pues son muchos los interrogantes que quedan sin contestar debiendo recurrir el narrador en numerosas ocasiones a suposiciones, quizás porque la conducta humana no puede ser abarcada en su totalidad a través de la lógica.

Tras la abrupta desintegración del núcleo familiar, el joven narrador se ve obligado a iniciar una nueva etapa vital esta vez al otro lado de la frontera –el contraste entre los dos países de América del Norte constituye otro elemento de la novela como ya lo fuera el de los padres- donde es acogido con frialdad por el hermano de una amiga de su madre. Esa orfandad en la práctica junto a la ya mencionada sensación de desamparo dota a la segunda mitad de Canadá de un componente dickensiano que pronto gira para acabar proyectándose sobre el misterio que envuelve a la figura de su distante protector, un estadounidense que hace años se asentó en una pequeña localidad del país vecino donde regenta un hotel de dudosa reputación frecuentado por cazadores de ocas. El escenario y las circunstancias cambian pero las motivaciones del joven permanecen idénticas: tratar de conciliar sus aspiraciones con la realidad aún más difícil en la que se ve inmerso, lo que pasa por desentrañar el enigma que ahora representa su improvisado benefactor y las dudas que le genera que a la postre se revelarán fundadas.

 

La motivación que recorre Canadá de principio a fin consiste en tratar de descubrir las claves que explican la conducta de los adultos de la que depende la suerte del joven narrador, incapaz de valerse por sí mismo, más que en desentrañar el alcance y las consecuencias de sus actos. En todo momento pende sobre ella una especie de fatalismo, de determinismo: la impresión de la tragedia que se va fraguando ante la impotencia del joven dadas las carencias de los adultos de los que depende, que él sólo es capaz de atisbar pero que le condicionarán de forma irremediable. Resulta irónico que cada uno de éstos comparta con él consejos y sentencias dirigidos a ayudarle a desenvolverse en la vida, una constante ya presente en Incendios.

El grueso de la acción se reparte en dos mitades que abarcan una franja temporal de varios meses, la primera de las cuales transcurre en la localidad de Great Falls (Montana) y la segunda en Fort Royal (Saskatchewan, Canadá), y se completa con un epílogo en el que se nos aparece el protagonista ya adulto –está a punto de jubilarse como profesor de Literatura y tras largo tiempo se rencuentra brevemente con su hermana que sufre una enfermedad terminal-. Compuesta de breves escenas narradas en primera persona, en tiempo pasado, el autor apela a su memoria y a las fuentes de que se nutre su relato anticipando una y otra vez las consecuencias de los hechos que narra, la desgracia que se avecina, dejando claro que la intriga no está tanto en ellos sino en las motivaciones que los alumbran. En contraste con esas enseñanzas en forma de máximas que los adultos se empeñan en compartir con él Canadá ofrece un potente fresco sobre la falibilidad humana y su carácter ordinario, así como las desastrosas consecuencias a que da lugar. Ante las dificultades de Dell para extraer conclusiones acerca del porqué de sus circunstancias, más que una novela de formación o de superación, la que Ford nos ofrece es una historia de pura supervivencia. 

domingo, julio 16, 2017

traje de baño vs bañador


Antiguamente la playa la frecuentábamos usuarios en traje de baño. Hoy está ya prácticamente tomada por quienes usan bañador.


jueves, julio 06, 2017

buen tiempo / nice weather

Ah, qué gusto. Por fin un día de buen tiempo.


Ah, such a pleasure. Finally a day of nice weather.

lunes, julio 03, 2017

viernes, junio 30, 2017

Tercera Guerra Mundial

La Tercera Guerra Mundial será entre turistas y autóctonos.



Third World War will be fought by tourists against natives.

martes, junio 27, 2017

peace and love



Peace and Love to everyone

viernes, junio 23, 2017

La otra historia de los Estados Unidos, Howard Zinn

 Una historia del pueblo –o de la gente- de los Estados Unidos sería la traducción literal del título de la obra cumbre del historiador ya fallecido Howard Zinn, A People’s History of the United States, publicada en 1997 por la editorial vasca Hiru con el título La otra historia de los Estados Unidos, enfatizando así su carácter alternativo a costa de obviar su matiz popular. Y es que el acento en el protagonismo de la gente es fundamental al abordar su lectura lo que se explica porque, centrados en la acción de los gobernantes, la inmensa mayoría de estudios históricos desdeñan las iniciativas de resistencia y contestación por parte del pueblo, lo que a la postre promueve una sensación de impotencia en la ciudadanía. El relato histórico que mantiene viva la memoria de la resistencia popular sugiere, por el contrario, nuevas formas de entender el ejercicio del poder. Así, Zinn no cree en los relatos históricos basados en las naciones, entes artificiales al fin y al cabo, pues entiende que más relevante que el conflicto que se da entre unas y otras es el que se produce en el interior de cada una de ellas. Por ello, en su trabajo relega la acción de los gobiernos en favor de los movimientos populares de resistencia, en el caso que nos ocupa los protagonizados por los indios, los negros, las mujeres y los hombres blancos pertenecientes a los sectores desfavorecidos de la sociedad.

El libro arranca con el escalofriante relato de la llegada de Cristobal Colón a América vista desde la perspectiva de los indios “arawak” que habitaban las islas de las Antillas, quienes pese a su favorable disposición inicial hacia los recién llegados serían exterminados de la forma más brutal en el lapso de unos pocos años -por lo mismo, se podía haber dedicado un primer capítulo a la llegada y asentamiento de los indios en el territorio que conformarían los Estados Unidos durante el largo periodo previo a la aparición de los europeos- para, tras sucesivas revisiones y ampliaciones de la obra –la original data de 1980 y la de Hiru de 1997-, concluir con el mandato de George W Bush caracterizado por su “guerra al terror” y sus aparatosas intervenciones militares en Oriente Medio. Un lapso de quinientos años marcado en ambos extremos por la violencia, la conquista, la codicia –entonces oro, luego petróleo-, el choque de culturas y el sometimiento del débil por el fuerte, como si el progreso a lo largo de cinco siglos no hubiera servido para superar semejante dinámica sino para perpetuarla a través de su constante adaptación y transformación.

La obra de Zinn tiene un profundo carácter desmitificador sobre la extendida visión de Estados Unidos como una historia de éxito que, más allá de las fases generalmente asociadas al conflicto -las marcadas por las luchas sindicales desde finales del siglo XIX al primer tercio del XX o por el descontento social de los años sesenta del pasado siglo-, se extiende a los periodos comúnmente asociados a un mayor progreso o protagonizados por aquellas figuras históricas que suscitan un mayor consenso: desde los “padres fundadores” redactores de la Constitución, a Lincoln, Franklin D. Roosevelt o Kennedy. Por su proximidad en el tiempo, se muestra especialmente crítico con el mandato de Bill Clinton por sus numerosas y voluntarias concesiones a la minoría privilegiada que sembrarían la actual crisis. El empeño de Zinn en demostrar que el progreso social es siempre consecuencia de la movilización y del empuje popular en lugar de la visión o la generosidad de los estadistas le lleva a adoptar un enfoque casi notarial en ciertos pasajes, a registrar cada acto de resistencia ciudadana producido en un periodo determinado en su afán por desmontar la visión imperante.  

A partir del análisis del pasado, Howard Zinn interpreta también el momento actual e incluso proyecta su análisis hacia el futuro a partir de las tendencias que identifica. Así, pronostica la competición por la movilización del descontento de las clases medias al que asistimos en la actualidad –“El capitalismo siempre ha supuesto un fracaso para las clases bajas. Ahora está empezando a fallar también a las clases medias”-, un segmento social que hasta ahora ha ejercido como guardián del sistema a cambio de pequeñas concesiones por parte de las élites, ejerciendo de colchón entre éstas y las clases bajas. Unas clases medias sin cuya obediencia el sistema no tardaría en colapsar.

Se atreve también a proponer una fórmula que ayude a superar el callejón sin salida al que, en caso de perpetuarse la actual dinámica, parecemos abocados: producir de forma comunitaria a escala local a fin de cubrir las necesidades básicas de forma que éstas puedan sacarse del sistema monetario apelando al impulso de cooperación que emana de forma instintiva, no condicionada, en la naturaleza humana; es lo que denomina “socialismo de barrio” que facilitaría la creación de comunidades más inspiradas en vínculos de amistad que en la competitividad y que promoverían el valor de la libertad, del compartir y una cultura del respeto. Aunque no lo hace explícito, la propuesta de Zinn parece replicar los valores dominantes en las culturas indígenas previas a la llegada de los europeos. Se trata, según él, de buscar la inspiración ante la perspectiva de tiempos cada vez más turbulentos y el reto consiste en favorecer el cambio con la menor dosis de violencia. Cuanto mayor sea la percepción de compartir las mismas necesidades por parte del 99% de la sociedad mayor será el aislamiento de su cúspide. Los prisioneros del sistema continuarán rebelándose en modos y en momentos que no cabe predecir. La novedad es la posibilidad de que hoy sean acompañados por quienes hasta ahora han ejercido de guardianes. 

Vista desde el momento actual, la proyección de Zinn puede parecer ingenua en la medida en que el descontento de las clases medias parece estar siendo canalizado mayoritariamente por la extrema derecha y por figuras como Donald Trump. Si acaso, esto parece acelerar la posibilidad de un futuro colapso lo que en lugar de invalidar el cambio mental y de paradigma que aconseja Zinn lo hace aún más acuciante.

La otra historia de los Estados Unidos
Howard Zinn
Hiru
657 páginas
1997



Esta reseña está también disponible en el último número de la revista digital espacioluke

martes, junio 20, 2017

autoengaño / delusion

El reflejo de autoengaño más recurrente en la historia deber ser el del jefe en retirada que cree que controlará al sucesor por él nombrado.



The most common delusional reflex in history must be that of the chief in retreat who thinks that he'll keep under control the successor appointed by him. 

sábado, junio 17, 2017

Monterey Pop Festival, 16-18 de junio 1967

Este fin de semana –las fechas coinciden con los días de la semana- se cumplen cincuenta años del Festival de Monterey, celebrado en la localidad californiana del mismo nombre, el primer festival de música pop-rock de la historia, empapado en LSD, con el que arrancaría el denominado “verano del amor” de 1967 que marcaría el apogeo del movimiento hippy.

El festival fue organizado por John Philips, de The Mama’s & The Papa’s, y filmado por D.E. Pennebaker, documentalista pionero en retratar el fenómeno de la música rock. Los artistas actuaron gratuitamente pero muchos de ellos se verían recompensados con creces por la exposición que el documental les otorgó. De hecho, sirvió para catapultar las carreras de Janis Joplin –entonces miembro de Big Brother & The Holding Company-, Jimi Hendrix, Otis Redding –un cantante por entonces ajeno a las audiencias de raza blanca-, The Who -para quienes contribuyó a abrir el mercado norteamericano- o de un exótico Ravi Shankar que fue el único que consiguió levantar al público de sus asientos y que cobró por su actuación.

Visto desde la perspectiva actual llama la atención la candidez, la pureza del evento, reflejado en la ausencia de patrocinadores y, sobre todo, de logos comerciales o de otro tipo, la ausencia de mercadería, además del altruismo de quienes participaron en el mismo: los beneficios fueron a una fundación. Destaca así mismo la intención de darle la mayor diversidad en lugar de centrarlo en estrellas del momento como los propios The Mama’s & The Papa’s o Simon & Garfunkel –artistas como The Rolling Stones, The Beach Boys o The Kinks fueron invitados pero por una u otra razón no pudieron acudir- y en las bandas californianas, inmersas en pleno auge psicodélico, muy bien representadas por Jefferson Airplane, Country Joe & The Fish, The Byrds, Moby Grape, Buffalo Springfield, Grateful Dead, Quicksilver Messenger Service o la ya mencionada Big Brother… ya que a ellos se suman artistas procedentes del jazz como el trompetista sudafricano Hugh Masekela, del soul como el ya mencionado Otis Redding, por no hablar del debut en Estados Unidos del maestro del sitar Ravi Shankar.

En cuanto al verano de paz y amor arrancó con ciertas dosis de mala leche, sobre todo a cargo de The Who y de Jimi Hendrix, como si con ellos portara la semilla del tumultuoso 1968.  





martes, junio 13, 2017

redundante

Cada año más, el inicio del verano climatológico resulta redundante.




Every year more, the start of the climatological summer becomes redundant. 

sábado, junio 10, 2017

cebollón



!Uy, vaya cebollón que tengo!


miércoles, junio 07, 2017

libros del futuro / books of the future

Los libros del futuro se leerán solos.



The books of the future will be read by themselves.

domingo, junio 04, 2017

estorninos / starlings

Los polluelos de los estorninos negros que cada año por estas fechas anidan en el tejado de al lado ya asoman la cabeza.


The chicks of the black starlings that every year by these dates nest on the roof next to ours show their heads already.

miércoles, mayo 31, 2017

Vernon Subutex 1 y 2

Vernon Subutex da nombre a una trilogía en que la escritora francesa Virginie Despentes efectúa una incisiva radiografía de la sociedad parisina en el momento actual sirviéndose de una amplia y variada gama de personajes que gravitan en torno a sus dos protagonistas: por un lado, el que da título a la serie de libros, antiguo propietario de una tienda de discos que cerró a raíz de la comercialización de la música en formato digital y que acaba viéndose empujado a vivir en la calle y, por otro, Alex Bleach, cantante negro criado por una familia de raza blanca que conoció el éxito comercial a gran escala pero vivió atormentado hasta su reciente suicidio. Sea por el alejamiento de la realidad social que conlleva la condición de sintecho o como consecuencia de su fallecimiento, ambos comparten una cualidad cuasi-fantasmal en contraste al resto de personajes, a menudo impulsados por esos bajos instintos, tan reconocibles, tan inconfesables, que anidan en la vida y en las relaciones en sociedad.

El inusitado interés despertado por unas cintas de vídeo grabadas a modo de improvisada confesión por Alex poco antes de su suicidio, que implican a terceras personas y que entrega a un Vernon que se desentiende de ellas porque no le suscitan curiosidad y bastante tiene con lidiar con su desahucio, conforman el eje de la escueta trama en torno a la cual se articula la narración. Al grupo de viejos amigos de ambos, espoleados en sus conciencias al conocer la reciente condición de sintecho de Vernon tras haber sido fugazmente acogido en la casa de cada uno de ellos con reticencias mejor o peor disimuladas, se van sumando otros personajes interesados en obtener las cintas, sea de forma directa o por vía interpuesta, o afectados por lo que en ellas se cuenta.

Es el de Despentes un esquema sencillo pero efectivo que le permite ofrecer la panorámica social a través de una nutrida colección de personajes, partiendo del grupo de cuarentones al que pertenece Vernon, unidos en su juventud por su pasión por la música alternativa y la creatividad como seña de identidad rebelde –se intuye un componente autobiográfico en el retrato generacional y la autora cuenta con experiencia como vendedora de discos así como en otras actividades más sórdidas que encuentran reflejo en su obra- que, víctimas de sus limitaciones, maduran con creciente amargura al no haber visto cumplidas unas expectativas que a menudo ni siquiera son capaces de definir ya que son mucho más eficaces y precisos a la hora de despotricar que de afirmar. Sólo la situación de su amigo les hace reaccionar y retomar el contacto, instigados por el sentimiento de culpa tras haberle fallado, de igual modo que Vernon siente no haber estado a la altura cuando su amigo cantante le necesitaba pese a que no siente remordimientos por ello de igual modo que evita cualquier tentación de victimismo ante su precaria situación. El de Vernon es un personaje ensimismado, neutro, indolente, a un tiempo enigmático y transparente, que actúa como un espejo en el que cada cual se ve reflejado. A ellos se van añadiendo incorporaciones de la más variopinta condición: una estrella del porno, una hacker-trol, una familia de inmigrantes musulmanes, un travesti, neonazis, un exitoso productor de cine, otros sintecho, un humilde jubilado alcohólico... A medida que se amplía el espectro, se enriquece el calidoscopio humano a costa de tensar la credulidad del lector. Ello permite a la autora abordar las temáticas que definen la realidad social: racismo, sexo, intolerancia, conflictos de clase, de género, integración, dinámicas de poder, violencia, consumismo, individualismo, etc.

Vernon Subutex ofrece una visión inquietante de la sociedad actual a través de un discurso  ácido, cínico, en clave de realismo crudo. Al desencanto inherente a la madurez (“Pasados los cuarenta, todo el mundo parece una ciudad bombardeada”) se suma la rebaja de expectativas ante una civilización occidental en decadencia sometida a un acelerado programa de ingeniería social (“Se acabó el viejo mundo. ¿Qué necesidad hay de educar a gente que ya no necesitamos en el mercado laboral?”). Su rígido esquema formal se compone de capítulos más bien breves, cada uno de ellos centrado en un personaje, que además de progresar en la trama incluyen monólogos en tercera persona a través de los que la autora desgrana su momento vital, su personalidad y motivaciones y le permiten recuperar su pasado para ofrecerlos en perspectiva. Aunque efectivo ya que transmite sensación de ligereza y le permite alternar la perspectiva de un personaje a otro con agilidad, a la larga dicho enfoque puede inducir cierta monotonía –sumados, ambos volúmenes alcanzan casi las 700 páginas- que la autora busca conjurar introduciendo un drástico cambio de escenario en el último trecho de cada libro: así, mientras hacia el final del primero Vernon Subutex queda por fin en la calle tras pasar varias semanas trasladándose de una casa a otra, al final del segundo, todo el grupo se desplaza a Córcega donde empiezan a organizar fiestas espontáneas para las que Vernon, un tanto ajeno, casi reticente, actúa como dj ya que el buen oído y la cultura musical es cuanto conserva de su anterior vida.

               


domingo, mayo 28, 2017

noche




Aguardando a la puesta de sol
se nos hizo de noche


miércoles, mayo 24, 2017

cultura / culture

La cultura es una herramienta esencial para poder interpretar la realidad de manera autónoma.




Culture is an indispensable tool to be able to interpret reality in an autonomous way.

sábado, mayo 20, 2017

Psychic Ills - Inner Journey Out (Full Album) 2016

Lo que me atrae del último disco de los Malestares Psíquicos es que, más allá de ese tono cansino, moroso, que es marca de la casa, resulta muy contenido en la forma, en la instrumentación -desde luego en comparación a sus trabajos previos-, pero arrebatadoramente psicodélico en el fondo. Un trabajo de madurez, para escuchar en el mood apropiado y dejarse llevar, que pide dejarlo sonar de principio a fin.




miércoles, mayo 17, 2017

tribu / tribe

"Hay algo con lo que todos podemos contar. Tarde o temprano nuestra tribu vendrá a pedirnos que perdonemos el asesinato". Charles Simic: El minotauro ama su laberinto




"There's something we all can take for granted. Sooner o later our tribe will come to us asking to forgive murder."

domingo, mayo 14, 2017

cocinero / cook

Ya va siendo hora de que enviemos a un cocinero al espacio.



It's about time to deliver a cook to outer space

miércoles, mayo 10, 2017

Vernon Subutex 1

"Pasados los cuarenta, todo el mundo parece una ciudad bombardeada."

"Se acabó el viejo mundo. ¿Qué necesidad hay de educar a gente que ya no necesitamos en el mercado laboral?"

"Estos tíos del rock son impresionantes, cómo consiguen hacerse viejos directamente, sin pasar por la casilla de la madurez."

"Intenta encontrar dos o tres libros, los dejas al lado y finges leer muy concentrado. Les vuelve locos. Un sin techo que lee."



Virginie Despentes: Vernon Subutex 1

sábado, mayo 06, 2017

cuenta pendiente

!Con lo maravillosamente bien que se le daba dividir!
y sin embargo
suspendía
suspendía
suspendía...
Aprender a sumar seguía siendo la cuenta pendiente de la izquierda.

miércoles, mayo 03, 2017

Nadan dos chicos, Jamie O'Neill

Aunque pasó más bien desapercibida –quizás por ser su autor un perfecto desconocido-, recordaba haber leído un par de críticas muy elogiosas sobre la novela Nadan dos chicos, del irlandés Jamie O´Neill, coincidiendo con su publicación en nuestro país por la editorial Pre-Textos allá por el año 2005 –la fecha de publicación original coincidió con el atentado de las Torres Gemelas- . Una historia ambientada en Dublín en los años 1915 y 1916 durante los prolegómenos del primer y fallido levantamiento irlandés contra las fuerzas de ocupación británicas.

La historia gira en torno a tres jóvenes, cada uno de ellos de distinta extracción social, que comparten su condición homosexual en una Irlanda sometida a la rigurosa moral católica y al no menos opresivo dominio británico. Aunque se resiste, MacMurrough se halla en trance de dar el paso a la edad adulta cuando regresa a Irlanda con el estigma de los dos años pasados en prisión en Inglaterra tras cumplir condena por sus prácticas sexuales. Doyler es un muchacho despierto que procede de una familia humilde y arrastra una leve cojera a raíz de una paliza propinada por su padre, su actitud desafiante le empuja a abrazar causas rebeldes como el socialismo o el nacionalismo irlandés más levantisco. Por su parte, Jim, crecido en una familia de clase media, es el más joven e inocente de los tres y su evolución, monitorizada por los otros dos, hace progresar la novela desde su inicial obediencia a la práctica religiosa hasta  su despertar sexual y su participación en el levantamiento armado.

Tres clases sociales que tienen a su vez reflejo en la ascendencia, en el entorno familiar del que proceden los tres protagonistas enmarcado en tres figuras: Eve MacMurrough, la tía que acoge a su sobrino caído en desgracia en su formidable mansión, una mujer de carácter fuerte e independiente, rompedora de costumbres y firmemente comprometida con la causa irlandesa. Doyler padre, un hombre rudo, básico, incapaz de sacar a su familia adelante, desahuciado por su larga dependencia del alcohol, que en su juventud compartió regimiento en el ejército británico durante la Guerra de los Boers con Mack, el padre de Jim, viudo, integrado, equidistante, un tanto melifluo y acomplejado, que regenta una tienda (corner shop) propiedad de su suegra.

El ambiente de la novela viene marcado por la omnipresencia de la moral católica mostrada en toda su ambigüedad a través de la figura de un cura pro-británico que tutela la posible vocación religiosa de Jim, al que éste da la espalda justo cuando aquel empieza a propasarse en sus atenciones hacia el muchacho, o la del áspero cura que remplaza al otro a raíz de una enfermedad y que alecciona a los muchachos en la causa irlandesa con mayor fervor que en la palabra de Dios. Ello envuelto a su vez en el clima de agitación previo al levantamiento contra la dominación británica aprovechando que las fuerzas imperiales se hallan empeñadas en los exigentes escenarios de la I Guerra Mundial. La natación a la que hace referencia el título sirve de nexo a los protagonistas, en especial a Doyler y Jim. En la medida en que van adquiriendo destreza a fin de llegar al islote que se han impuesto como meta, se estrecha su relación y se reafirma su compromiso con la causa nacionalista irlandesa que acabará cobrándose un importante aunque desigual sacrificio.

Nadan dos chicos es una novela de largo recorrido –tiene casi 800 páginas y su escritura llevó a O’Neill diez años-, ambiciosa, que dado su contexto contiene inevitablemente ecos de James Joyce –aunque sin llegar a los extremos de éste, la prosa de O’Neill no resulta particularmente explícita ni complaciente, exige al lector pero le recompensa, mientras que su estructura y enfoque: narrador omnisciente y progresión cronológica, es de factura más bien convencional- y, en la figura de McMurrough alusiones a la figura de Oscar Wilde en lo que concierne a su experiencia aunque sin el ingenio del autor de El retrato de Dorian Gray. Destaca la minuciosa recreación que hace de una época y un lugar: el grueso de la acción se sitúa en un pueblo situado en la misma bahía que Dublin pero ubicado en las afueras de la ciudad, así como la recreación del habla y de la mentalidad por parte de personajes pertenecientes a tres estratos sociales muy diferenciados.

O’Neill ofrece un fresco muy efectivo de la sociedad irlandesa en un momento crucial para el devenir de aquel país mostrando su complejidad, su ambigüedad, la dificultad de conciliar los intereses de clase y de identidad, poniendo de relieve sus insuficiencias, sea con acidez o con comprensión, pero mostrando ternura hacia sus responsables. El componente sexual gravita sobre la novela aunque mostrado sólo de manera episódica, con una naturalidad discreta que elude tanto el morbo como el pudor. En el debe de la novela, habrá quien reproche al autor que no haya un solo personaje masculino heterosexual cuya actitud vital esté ni de lejos a la altura de los tres protagonistas, tampoco de las mujeres que por ellos velan. El único que se acerca resulta ser un fantasma ya que Gordie, el hermano mayor de Jim, es solo un recuerdo tras desaparecer en el frente turco tras el fallido desembarco británico en Gallipoli aunque su inesperado legado suponga otro atentado contra las costumbres establecidas.

Nadan dos muchachos es una novela centrada en la búsqueda personal (coming of age) y en la forja del propio carácter, en la que el despertar sexual de los muchachos sirve como metáfora de la toma de conciencia nacional por parte de la sociedad irlandesa y de su incipiente desafío, más corajudo que efectivo, a la dominación británica y a la moral católica, las dos fuerzas que la oprimen, dejando claro que la reafirmación identitaria en semejante ambiente requiere de valentía y conlleva un alto precio.


domingo, abril 30, 2017

miércoles, abril 26, 2017

conexión / connection

Olvidó la contraseña, mi mente no consigue conectar con mi alma (check password and try again)



It forgot the password, my mind cannot connect with my soul (check password and try again)

sábado, abril 22, 2017

congeniar / getting along

Por alguna razón, Minion y Kamek congeniaron muy bien desde el primer momento.


For some reason, Minion and Kamek got along great from the very first moment.

martes, abril 18, 2017

Something Quite Peculiar, Steve Kilbey

Sabotearse es una de las actitudes características del malditismo. De forma premeditada o más o menos inconsciente, sabotear el propio talento, los frutos del mismo o los esfuerzos encaminados a obtener el reconocimiento es una reacción habitual en el artista maldito, muy extendida en el mundo del rock and roll debido a la juventud e inmadurez de muchos de sus practicantes. Tal es el caso de Steve Kilbey, bajista, letrista, cantante y principal compositor de la banda australiana The Church, como él mismo se encarga de recordarnos en su autobiografía con título extraído de un verso de su canción más conocida: Under the Milky Way, en la que ajusta cuentas en especial consigo mismo –pero no sólo- una vez instalado “sano y salvo” en la madurez.  
   
El libro cuenta con un prólogo y un epílogo situados en el presente, coincidiendo con la inducción de The Church en el Hall of Fame australiano (una mezcla de jardín del Parnaso y de museo rockero originalmente concebida en Estados Unidos que, cosa extraña, aún no hemos imitado en nuestro país), cuando Kilbey se ve obligado a improvisar unas palabras tras haberse negado a preparar un discurso y, tras ganarse a la audiencia con su sentido del humor, un antiguo colaborador le reprocha con sarcasmo a viva voz el no haber sido tan afable cuando era joven. Entre uno y otro se desarrolla la narración en sentido cronológico desde la infancia del protagonista hasta la superación, allá por el año 2000, de su larga adicción a la heroína.

A diferencia de otros artistas que escriben sus memorias tras haber conocido el éxito masivo, The Church se encuadraría en la clase media del rock aunque con fundadas aspiraciones de acceder a la nobleza, algo que por momentos pareció suceder pero que en última instancia les eludió por una combinación de mala suerte, de falta de constancia y de torpeza por parte de sus integrantes, incluido el propio Kilbey, dada, por ejemplo, su frivolidad en el trato con los medios cuando un empujón por parte de ellos parecía el único requisito pendiente para saborear el éxito masivo: una broma a destiempo que aborta una inminente entrevista para un programa que ven 150 millones de sudamericanos, el abierto desdén hacia los todopoderosos miembros de la prensa musical inglesa que a la postre hacen y deshacen carreras. Otro rasgo diferenciador es que la perspectiva se ofrece esta vez desde un remoto país situado en el hemisferio sur ya que aunque nacido en Inglaterra, la familia del protagonista se trasladó a Australia siendo él un niño.  

 
Something Quite Peculiar es el detallado repaso a la sucesión de aciertos y de sonoras meteduras de pata que caracterizaron la trayectoria de The Church y del propio Kilbey, tanto en lo artístico como en lo personal, narrado con distancia a caballo entre lo irónico y lo jocoso, haciendo gala de esa bonhomía un tanto campechana, tan australiana, y una actitud desenfadada (laidback) que él califica como “hippy”: la fragilidad de las relaciones sentimentales para un músico de vida inestable ávido de experiencias, la intensa y por momentos insoportable convivencia entre los miembros de una banda de rock, la caída en la heroína que ocupa dos capítulos en el tramo final y que eclipsaría a todos los demás aspectos de su vida durante los diez años que se prolongó .

Kilbey emplea un estilo coloquial, desenfadado, a menudo jocoso y rico en el empleo de argot, al modo del relato de un colega que por su trayectoria tiene mil anécdotas que contar y lo hace con gracia al permitirle la distancia reírse de sí mismo (self-deprecating), empleando la primera persona, interpelando en numerosas ocasiones al lector para buscar su complicidad e introduciendo algún pasaje de corte experimental como aquel en el que trata de transmitir la profunda soledad y la irrealidad que se adueña de la vida de un músico durante las largas giras. 

Al margen de los temas habituales en el relato de una estrella del rock: los comienzos, las influencias, los procesos creativos, las giras, las grabaciones –Kilbey se centra en los pormenores de los ocho primeros álbumes de The Church, los que cimentaron su carrera durante la década de los ochenta gracias a un sonido que combina un rock de factura clásica con la psicodelia-, la relación con las casas discográficas, los contactos con otros artistas, los proyectos en solitario o al margen del grupo, los excesos, la habitual sucesión de altos y bajos, de aciertos y errores, de arrogancia e inseguridad, tiene el relato de Steve Kilbey también algo de novela de formación, de aprendizaje, como si su adicción a la heroína fuera la prueba definitiva de su incorregible estupidez, de su tontería congénita, y su superación equivaliera a la ansiada redención.

Pese al auge en los últimos años de la autobiografía musical como género editorial, ninguna editorial española parece haber mostrado interés por Something Quite Peculiar. Debe ser que The Church no tiene el suficiente tirón entre nosotros y ello pese a que en un momento dado, tal y como el propio Kilbey recuerda en el libro, pareció que su grupo acabaría despuntando precisamente en Italia y España en lugar de en Estados Unidos como inopinadamente sucedió. Una buen recordatorio de que el artista musical rara vez es capaz de leer o de interpretar su propia carrera cuando está inmerso de lleno en ella y mucho menos de controlar su destino.

   
Esta reseña está también disponible en el último número de la revista digital espacioluke

sábado, abril 15, 2017

Artefacto



Nicanor Parra (1972)

miércoles, abril 12, 2017

Semana Santa

Estas multitudinarias manifestaciones públicas de fervor religioso favorecidas por las autoridades siempre me han escamado un poco.




domingo, abril 09, 2017

!Cómo lo pasamos!

!Buah, no veas cómo lo pasamos!



miércoles, abril 05, 2017

Cambio de hora


Cambiaron la hora pero yo lo sigo viendo todo tan negro como antes.

domingo, abril 02, 2017

Médem, Bajo Ulloa, Urbizu y De la Iglesia

Ante el estreno de la última película de Alex de la Iglesia me pregunté cuándo fue que renuncié a seguir esperando  una obra redonda, o al menos a la altura de su encumbramiento mediático, por parte del director bilbaíno y como a menudo sucede en estos casos me bastó pararme a pensar para sufrir un ataque de vértigo. Había pasado mucho tiempo: más de quince años. Desde 800 balas, he ido dejando pasar cada estreno de De la Iglesia sin que la fanfarria promocional que los envuelve hiciera la menor mella en mí. Tanta frialdad durante tanto tiempo, concluí, es equiparable sólo a la de quien ha sufrido un profundo desengaño lo que me animó a echar la vista atrás para tratar de identificar la naturaleza del mismo.

Recordé que en su día Alex de la Iglesia integraba un cuarteto que durante un tiempo pareció llamado a renovar de arriba a abajo un cine español necesitado de una buena sacudida. El grupo en cuestión lo completaban Julio Médem, Juanma Bajo Ulloa y Enrique Urbizu. Dicha selección no deja de ser un poco arbitraria ya que deja fuera otros nombres que podrían formar parte de la camada. Pienso en Icíar Bollain o Isabel Coixet aunque por distintas razones no pude seguir los inicios de sus carreras con la misma atención. Influye también el hecho de que los integrantes del mencionado cuarteto son vascos y compartimos generación  –por lo mismo podía haber incluido a Daniel Calparsoro cuya ópera prima, Salto al vacío, ofrecía una visión también rupturista y coincidente en el tiempo-, circunstancias que me los hicieron más próximos e interesantes. Sin duda, la trayectoria de cada uno de ellos ha sido singular pero si en algo han coincidido es en defraudar las expectativas que un día se puso en ellas, no ya por quien esto escribe sino por los medios y por la industria del cine español que contribuyó a lanzarlos.

El caso de Julio Médem destaca por su fulgurante ascenso y estrepitosa caída. El éxito crítico que acompañó a su trayectoria alcanzó el paroxismo con Lucía y el sexo, su quinta película, un fenómeno que no compartí. Visualmente potente e imaginativa, su estructura me pareció tan confusa que los momentos más intensos y logrados no conseguían salvar el conjunto. Ante las alabanzas llegué a pensar que el problema era mío hasta que un segundo visionado me reafirmó. Ya me había defraudado, de hecho, con su anterior película, Los amantes del círculo polar, tras las esperanzas concebidas sobre todo con La ardilla roja –irregular pero original e inquietante- y Tierra –también original y atractiva pese a su evidente desequilibrio- aunque quizá más por lo que en ellas se intuía o insinuaba que por lo que en realidad ofrecían si bien era innegable que en ellas se atisbaba una visión y un lenguaje propio. La recreación de la tradición vasca a través de una visión cainita que marcaría su debut en Vacas me había dejado frío pero fue precisamente su regreso al microcosmos vasco tras el éxito de Lucía y el sexo, esta vez en forma de ambicioso documental, a fin de ilustrar la complejidad del conflicto allí enquistado, en La piel contra la piedra lo que marcó el punto de inflexión en la trayectoria del director donostiarra. La decisión se reveló temeraria en un país y una sociedad harta, poco proclive a los matices respecto de un conflicto que solo parecía admitir una dicotomía: blanco y negro, buenos y malos. El hasta entonces intocable Médem no tardó en comprender el precio que conllevaba su osadía, más aún en una España gobernada con mano férrea por José María Aznar. Aun así, el desastre llegó con su siguiente película: Caótica Ana, un proyecto surgido del dolor personal tras la pérdida de su hermana en accidente de coche que por alguna misteriosa conjunción de factores concentraba en hora y media todos los defectos de su cine amplificados pero esta vez huérfanos de esos hallazgos que hasta entonces le habían permitido salvar la cara o incluso deslumbrar a los espectadores más impresionables, empezando por una escritura tan prometedora como desequilibrada y la idealización de su protagonista hasta límites inalcanzables para el espectador. El batacazo fue tan sonado que desde entonces, aunque apoyándose para sus proyectos en actrices de indudable atractivo, Médem no ha conseguido relanzar su carrera.   













La trayectoria de Juanma Bajo Ulloa es, por distintas razones, casi tan llamativa como la de Médem. Su debut, Alas de mariposa, una dura película de corte intimista y penetrante psicología femenina, supuso un campanazo y le llovieron premios y reconocimiento, dinámica que, aunque más atenuada una vez descartado el efecto sorpresa, tendría continuación con La madre muerta. En el caso del director vitoriano, el punto de inflexión llegaría con su tercera entrega: Airbag, un auténtico bombazo en taquilla gracias a una película que curiosamente refutaba de principio a fin el cine mostrado en sus dos primeras películas. La visión personal, áspera y claustrofóbica pero de enorme sensibilidad, dirigida a un público exigente, cedía de pronto paso al cine más gamberro, chistoso y palomitero. El giro fue tan brusco y el éxito tan arrollador en uno y otro caso tratándose de visiones contrapuestas, que al espectador atento sólo le quedaba o rendirse de admiración o mostrar su profundo desconcierto. Pero el triunfo aparente pronto dejó entrever su cara más amarga al trascender agrias desavenencias con la productora de la película respecto del reparto de los beneficios. Algo serio en cualquier caso debió pasar para que el máximo responsable de semejante taquillazo cayera en el ostracismo y se viera en enormes dificultades para volver a rodar otra película. Cuando ésta por fin llegó pasó prácticamente desapercibida. Frágil suponía un regreso a la visión más personal del director y éste volvía a mostrar su osadía en una producción lastrada por los escasos medios con que fue rodada. Al retomar pasado un tiempo el registro gamberro con Rey gitano, una vez superada la sorpresa que supuso Airbag y ante la impresión de encontrarme ante un remedo de aquella, mareado así mismo ante tanto bandazo arrojé la toalla lo que no ha resultado difícil ya que desde entonces, por alguna razón, no se ha prodigado.  

Si has llegado hasta aquí y aún tienes ganas, puedes acabar de leer el texto en el último número de agitadoras

jueves, marzo 30, 2017

PosOperación Ogro


Carrero BLANCO / Humor NEGRO = auténtico MARRONAZO

lunes, marzo 27, 2017

Ebrio

-Ponme otro.
-No, ya está bien. Ya has tenido bastante, ¿no crees?
-Sólo uno más. El último, de verdad.
-Que no. Ya es tarde, vamos a cerrar.
-Sólo uno, por favor.
-Que no.
-Uno más y me voy, te lo juro.
-Ay, qué paciencia, señor.

Acodado en la barra del bar,
ebrio de actualidad, con fruición
España apuraba el último titular.

jueves, marzo 23, 2017

Pareja interracial nubosa



Interracial cloudy couple

lunes, marzo 20, 2017

abolición


Debilitada tras la escisión entre populares y federalistas, la república de las letras fue abolida por la dictadura de los números.

jueves, marzo 16, 2017

lunes, marzo 13, 2017

en deuda / indebted

Hay dos clases de personas: quienes se sienten en deuda con el mundo y quienes sienten que el mundo les adeuda.



There are two kinds of people: those that feel indebted to the world and those who feel that the world owes them.

viernes, marzo 10, 2017

The Only Living Boy In New York

Tanto que hablamos en su día de Bob Dylan y de Leonard Cohen, tuve la impresión de que Paul Simon -otro gran folkie en sus orígenes, también de ascendencia judía- quedaba un poco injustamente relegado. Llegó el momento de la reparación.




El tema está dedicado a Art Garfunkel quien había viajado a México para rodar la película Catch-22, mientras Simon seguía escribiendo canciones con la sensación de ser "the only living boy in New York".

lunes, marzo 06, 2017

destino y gloria en La Ilíada


"... para que así también en el futuro
a ser lleguemos tema de canciones
en boca de los hombres venideros".

Helena



"si quedándome aquí, por ambos lados
de la ciudad de los troyanos lucho,
se me acabó el regreso,
mas mi gloria será imperecedora".

Aquiles

viernes, marzo 03, 2017

Está pasando

5. Le mató para robarle un porcentual.

7. El sobre-esfuerzo fiscal abocaba a la nación a sufrir una tendinitis recaudatoria.

ESTÁ PASANDO en el número de agitadoras del mes de marzo.

martes, febrero 28, 2017

plantón / kept waiting

Ataviadas las cárceles españolas con sus mejores galas, los ilustres reclusos nunca llegaban.




Adorned the Spanish jails with their best finery, the illustrious inmates never arrived.

viernes, febrero 24, 2017

naranjas / oranges

¿Por qué en un mismo lote de naranjas unas aparecen envueltas en papel y otras no?


Why do some oranges from the same set come wrapped up in paper and others don't?

lunes, febrero 20, 2017

viernes, febrero 17, 2017

dinero y poder / money and power

Fijaos si habrá dinero en Estados Unidos que el poder se lo disputan entre facciones de ricos. En España, por el contrario, los ricos reman todos en la misma dirección.



Look if there is money in the United States that power is contested among factions of rich people. In Spain, on the contrary, all rich people row in the same direction. 

martes, febrero 14, 2017

globalización / globalization

Que la globalización es lo mejor que nos ha pasado, aseguran, mientras intentas comer a la una para llegar a tiempo de ver a tu equipo de fútbol jugar a la hora de la siesta.



That globalization is the best thing that happened to us, they say, while you try to have lunch at one to get to see your football team play at siesta time. 

sábado, febrero 11, 2017

predestinación


Más que vocación, a esto se le llama predestinación.



miércoles, febrero 08, 2017

problemas / problems

Los problemas siempre se agudizan cuando los locos están en condiciones de encerrar a los cuerdos.




Problems always get worse when crazy people are able to lock up the mentally sane. 

sábado, febrero 04, 2017

velas / candles


Contra lo que pudiera parecer, la escena no la protagoniza Ryan O'Neal sino las velas (Barry Lyndon)


Contrary to what it may seem, the scene is not starred by Ryan O'Neal but the candles.

martes, enero 31, 2017

pasividad / passivity

La pasividad europea ante los refugiados ayuda a entender la indiferencia de la población alemana ante la suerte de los judíos. 




European passivity towards refugees helps to understand the indifference of the German popularion towards the fate of the jews. 

sábado, enero 28, 2017

Toni Erdmann

Toni Erdmann es la película más osada y arriesgada que he visto en el cine desde Las mil y una noches, la trilogía del director portugués Miguel Gomes. Aunque se vende como una comedia no me atrevería a calificarla como tal. Tiene momentos de hilaridad e incluso llega a provocar alguna carcajada pero es el suyo un humor desconcertante, amargo, rayano en la vergüenza ajena, por no decir alemán. Y pocas comedias alcanzan las casi tres horas de duración. Conviene subrayarlo para no crear falsas expectativas en el espectador.

Se trata más bien de una insólita exploración de las relaciones paterno-filiales a través de la figura de un padre solitario que da nombre a la película –no se menciona el paradero de su esposa- y de su única hija, dos seres de personalidades opuestas, incompatibles –él indolente y socarrón, ella tensa en su rol de ejecutiva ambiciosa y cosmopolita-, que apenas tienen contacto y son incapaces de comunicarse. Dicha frustración empuja al padre a tomar la iniciativa y a asumir un papel a caballo entre lo disparatado y lo surrealista en su desesperación por acercarse a ella.

El grueso de la película transcurre en Rumanía, donde ella trabaja destinada por su empresa de consultoría, y contiene una ácida crítica sobre la relación de desigualdad, casi depredadora, que se establece entre los países europeos más poderosos respecto de aquellos que se asoman al capitalismo tras haber permanecido en la órbita soviética. Resulta convincente el reflejo de la actitud displicente por parte de los occidentales hacia las carencias del país que les acoge temporalmente, así como el ambiente cínico y tenso en el que se desenvuelven los altos ejecutivos que buscan hacer negocios en dichos países.

La extraña y desconcertante naturaleza de la relación que se establece entre padre e hija durante la visita de aquel a Rumanía constituye el meollo de una película firmemente asentada en los diálogos y filmada con planos medios y cortos que, al carecer de una trama, camina de situación en situación por la más floja de las cuerdas durante casi tres horas para salir airosa en gran medida gracias al trabajo de sus dos actores protagonistas.




La directora y guionista de Toni Erdmann, Maren Ade, es, por cierto, la productora de Las mil y una noches y de Tabú, las dos películas más recientes del portugués Miguel Gomes.             

miércoles, enero 25, 2017

Homo Deus, Yuval Noah Harari

Si en las últimas décadas hemos conseguido poner bajo control el hambre, la peste y la guerra, los tres principales problemas que aquejaron a la humanidad durante milenios, ¿qué será lo que les remplace como prioridades en la agenda humana? Es probable que los próximos objetivos sean la inmortalidad, la felicidad y la divinidad. Se trata de una predicción histórica - no significa que se vaya a lograr-, una forma de analizar nuestras opciones actuales desde la base de una economía basada en el crecimiento perpetuo que necesita proyectos interminables. La idea no es predecir el futuro sino desprendernos del pasado e imaginar destinos alternativos.

Este es, en síntesis, el osado planteamiento inicial que el historiador israelí Yuval Noah Harari, especializado en la historia del mundo y los procesos macrohistóricos, presenta en Homo Deus: Breve historia del mañana, su aclamado último libro publicado en España el pasado año por la editorial Debate. A fin de desarrollarlo, Harari analiza la evolución del ser humano para concluir que el factor crucial que facilitó nuestra conquista del mundo frente a otras especies fue la capacidad de cooperar de manera flexible en gran número gracias a nuestra creencia en órdenes imaginados, esto es normas que sólo existen en nuestra imaginación pero son reales e inviolables. El lenguaje permite a los humanos crear realidades nuevas cada vez más poderosas, de ahí que, según Harari, para entender nuestro futuro no baste con descifrar genomas y calcular números sino que es necesario desentrañar las ficciones que dan sentido al mundo (naciones, religiones, instituciones multilaterales, dinero, son sólo algunos ejemplos) las cuales adquirirán aún más poder con el empleo de las nuevas tecnologías en el siglo XXI.

La parte central de Homo Deus está dedicada a entender los mecanismos por los que los relatos han adquirido tanto poder gracias al lenguaje y la escritura a fin de tratar de comprender el futuro. Y es que el poder de las redes de cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre verdad y ficción, de ahí que sea fundamental esforzarse en distinguirlas pues los ordenadores y la bioingeniería difuminarán sus límites al permitir a la gente remodelar la realidad para ajustarla a sus ficciones favoritas lo que puede abrir en la sociedad brechas de desigualdad hoy inimaginables. El pacto moderno basado en el humanismo -la experiencia humana es la que da sentido al mundo- supuso renunciar al sentido del hombre como pieza de un gran plan cósmico a cambio del poder sustentado en el crecimiento económico y la fe en la ciencia. Dicho proceso culminó con el triunfo de los ideales liberales –son los que mejor se adaptan a la era de la información- a finales del siglo XX, los cuales se verán socavados con el auge de las nuevas tecnologías posthumanistas una vez la inteligencia se desconecte de la conciencia gracias a la capacidad de los algoritmos en red para tomar decisiones más precisas y objetivas que los humanos, poniendo en entredicho el sentido de principios como la libertad, el libre albedrío o el individualismo. 

Las nuevas tecno-religiones podrían conquistar el mundo prometiendo la salvación mediante algoritmos y genes como ya hace el incipiente “dataísmo” para quien el universo es un flujo de datos y el valor de cualquier fenómeno o entidad está determinado por su contribución al mismo. El dataísmo aspira a convertirse en una teoría global que unifique a todas las disciplinas científicas, así la economía sería un mecanismo para acopiar datos sobre deseos y capacidades y transformarlos en decisiones. Las revoluciones tecnológicas dejan ahora rezagados a los procesos políticos y el dataísmo que empezó como una teoría científica neutral está mutando en una religión que pretende determinar lo que está bien y lo que está mal. Por ello Harari establece la necesidad de un examen crítico del dogma dataísta como el mayor reto científico y el proyecto político y económico más urgente del siglo XXI ante el peligro de que la autoridad de los algoritmos pueda acabar desplazando a la especie humana hacia la irrelevancia.


El objetivo de Homo Deus, según el propio Harari, es estimular el pensamiento imaginativo sobre nuestro futuro con la idea de ampliar el espectro de opciones y lo hace posible gracias a su maestría en diseccionar el sentido de largos procesos históricos y a su capacidad de síntesis que remite a la famosa secuencia de 2001 Una Odisea en el Espacio, esa en la que el hueso que el mono ha aprendido a blandir como un arma una vez arrojada al aire se transforma en una base espacial. Su propósito es imaginar los retos del mañana dejando claro que se trata de probabilidades, eso sí, siempre argumentadas de forma impecable, proyectando la secuencia histórica hacia el futuro inmediato para concluir con una advertencia dirigida a la especie humana al modo de un profeta ilustrado.

La obra de Harari se encuadra en la tendencia que explora la entera secuencia histórica a través de un enfoque posmoderno, extrayéndola del marco tradicional y sometiéndola al empleo de perspectivas novedosas o cruzándola con otras disciplinas como hiciera Jared Diamond en Armas, gérmenes y acero con la biología evolucionaria y la geología, llevándola en Homo Deus al extremo de fusionarla con la ciencia ficción. A tal fin, gracias a un conocimiento enciclopédico que le permite recalar en cualquier punto del globo o revisar un acontecimiento en cualquier tiempo histórico, Harari realiza incursiones en las más diversas disciplinas: ciencias naturales, artes, psicología, biotecnología, ingeniería genética, nanotecnología, teología, economía y otras, evitando el academicismo e incluyendo aspectos de la cultura pop. Si sale triunfante es gracias a su prodigioso sentido del relato, a su capacidad de síntesis, a su dominio inter-disciplinar y a sus dotes para la argumentación que incluye destellos de humor en no pocos de los ejemplos empleados, que hacen de Homo Deus una lectura a un tiempo rigurosa y accesible, amena y persuasiva, provocadora y en absoluto dogmática.

sábado, enero 21, 2017

On Saturday Afternoons In 1963 - Rickie Lee Jones


Lo más lejos adonde tu vida llegará
Es a aquello que conocías entonces
Si los adultos pudieran reír así de despacio
Mientras contemplas la hora nevar
Pueden pasar años

Así es que mantente fiel a tu amiga especial
Aquí, necesitarás algo para mantenerla dentro:
Ahora te mantienes en el interior de esta sonrisa boba
Aunque cualquier día tus secretos terminan
Entonces, otra vez
Pueden pasar años

Conservaste tu propia amiga especial
Porque aquí necesitas algo en donde mantenerla
Y tú permaneces dentro de esa sonrisa boba
Cuando cualquier día ahora tus secretos terminan
Oh y entonces otra vez
Pueden pasar años

La foto en el vídeo es de Garry Winogrand.

miércoles, enero 18, 2017

proyección pública / public profile

Toda proyección pública está desenfocada.



Every public profile is out of focus.

domingo, enero 15, 2017

cuesta de enero


Se calcula que este año la cuesta de enero presenta un desnivel del 21%.

jueves, enero 12, 2017

lunes, enero 09, 2017

Saliendo de la estación de Atocha

Acostumbrados a leer libros en los que autores españoles de la más variada condición  describen sus experiencias en Estados Unidos y nos transmiten sus impresiones sobre aquel país –tan abundantes son los ejemplos disponibles que casi constituyen un género en sí mismo, al cual también este reseñista añadió su particular granito de arena-, la novela Saliendo de la estación de Atocha, de Ben Lerner, (Random House, 2013) ofrece un contrapunto, una refrescante anomalía en la medida en que nos invita  a indagar en las experiencias y la visión de un norteamericano que ha recalado en nuestro país, en concreto en Madrid.

Adam es un joven estudiante y poeta embarcado en un proyecto de investigación sobre el legado literario de la guerra civil española gracias a la obtención de una prestigiosa beca ofertada por una institución de su país, lo que le permite gozar de una estancia en Madrid alojado en un pequeño apartamento en la Plaza de Santa Ana. Su exposición al contraste cultural, sus dificultades para comunicarse dada su inseguridad al expresarse en la lengua nativa junto a su interés por la poesía –el influjo de John Ashbery planea sobre la novela- le invitan a desgranar abundantes reflexiones sobre el lenguaje, la comunicación, la traducción y el acto creativo. Dada la biografía de Lerner, cabe pensar que la premisa de la novela está basada en su experiencia personal.

Pero es la compleja personalidad del protagonista la que se adueña de la historia y le permite eludir el riesgo de caer en el cliché. Adam resulta ser un joven desequilibrado psicológica y emocionalmente: adicto a los ansiolíticos, dado al autoengaño, compulsivo, víctima de ocasionales ataques de pánico, gran aficionado a los porros y al alcohol. Un tipo profundamente inseguro, siempre a la defensiva, que se siente puesto a prueba en todo momento, sea por la responsable en Madrid de la institución que le ha otorgado la beca, por la sospecha de su falta de talento que le empuja a sentirse un fraude y, en especial, por Isabel y Teresa, las dos mujeres con las que establece una relación sentimental.

Es en su relación con ellas, siempre suspendidas en la indefinición, en la ambivalencia, dada la ausencia de un compromiso firme, donde sale a relucir el Adam más inmaduro, más imprevisible y atolondrado, en especial durante las breves e improvisadas escapadas que hace con una u otra a Toledo, a Granada y a Barcelona. Ante las mujeres no duda en comportarse en ocasiones como un auténtico farsante, siempre en la sospecha de que son ellas las que en última instancia juegan con él. Es quizás éste el aspecto que requiere una mayor complicidad por parte del lector en la medida en que la caracterización de dichas mujeres así como la relación que entabla con ellas se antojan idealizadas.

La trama se sustenta principalmente en el discurso, en la visión un tanto desquiciada del protagonista, ya sea por las carencias de su personalidad, por la dificultad añadida de comunicarse en una lengua que no es la suya lo que da lugar a malentendidos, reales o potenciales, que acrecientan su inseguridad y por tener que desenvolverse en una cultura ajena. Un discurso presentado en primera persona y en tiempo pasado.
El atentado del 11M y sus repercusiones políticas ayudan al lector a situar la historia en el contexto histórico al tiempo que otorga una pátina de crudo realismo a las vivencias de Adam, como si fuera el detonante que de forma inconsciente le empuja a superar su permanente estado de indecisión, su inmadurez y a reafirmarse respecto a su lugar en su país de acogida y también como poeta desde la aceptación de sus limitaciones.         

Estamos, por tanto, ante una novela híbrida que contiene elementos propios del relato de formación en tono de sutil comedia, con un personaje desequilibrado en clave anti-héroe que incurre en comportamientos de una cierta picaresca a la americana a fin de desenvolverse en el juego de apariencias, real o proyectado, en el que se siente atrapado.


viernes, enero 06, 2017

Mancha

-!Ay va! ¿Es que no podéis tener un poquito más de cuidado?
-¿Qué pasa?
- !Mirad, ya me habéis manchado el año recién estrenado!
-Ah, ¿eso?, pero si casi no se ve...
-¿Como que no? !Claro que se ve!

martes, enero 03, 2017