martes, enero 31, 2017

pasividad / passivity

La pasividad europea ante los refugiados ayuda a entender la indiferencia de la población alemana ante la suerte de los judíos. 




European passivity towards refugees helps to understand the indifference of the German popularion towards the fate of the jews. 

sábado, enero 28, 2017

Toni Erdmann

Toni Erdmann es la película más osada y arriesgada que he visto en el cine desde Las mil y una noches, la trilogía del director portugués Miguel Gomes. Aunque se vende como una comedia no me atrevería a calificarla como tal. Tiene momentos de hilaridad e incluso llega a provocar alguna carcajada pero es el suyo un humor desconcertante, amargo, rayano en la vergüenza ajena, por no decir alemán. Y pocas comedias alcanzan las casi tres horas de duración. Conviene subrayarlo para no crear falsas expectativas en el espectador.

Se trata más bien de una insólita exploración de las relaciones paterno-filiales a través de la figura de un padre solitario que da nombre a la película –no se menciona el paradero de su esposa- y de su única hija, dos seres de personalidades opuestas, incompatibles –él indolente y socarrón, ella tensa en su rol de ejecutiva ambiciosa y cosmopolita-, que apenas tienen contacto y son incapaces de comunicarse. Dicha frustración empuja al padre a tomar la iniciativa y a asumir un papel a caballo entre lo disparatado y lo surrealista en su desesperación por acercarse a ella.

El grueso de la película transcurre en Rumanía, donde ella trabaja destinada por su empresa de consultoría, y contiene una ácida crítica sobre la relación de desigualdad, casi depredadora, que se establece entre los países europeos más poderosos respecto de aquellos que se asoman al capitalismo tras haber permanecido en la órbita soviética. Resulta convincente el reflejo de la actitud displicente por parte de los occidentales hacia las carencias del país que les acoge temporalmente, así como el ambiente cínico y tenso en el que se desenvuelven los altos ejecutivos que buscan hacer negocios en dichos países.

La extraña y desconcertante naturaleza de la relación que se establece entre padre e hija durante la visita de aquel a Rumanía constituye el meollo de una película firmemente asentada en los diálogos y filmada con planos medios y cortos que, al carecer de una trama, camina de situación en situación por la más floja de las cuerdas durante casi tres horas para salir airosa en gran medida gracias al trabajo de sus dos actores protagonistas.




La directora y guionista de Toni Erdmann, Maren Ade, es, por cierto, la productora de Las mil y una noches y de Tabú, las dos películas más recientes del portugués Miguel Gomes.             

miércoles, enero 25, 2017

Homo Deus, Yuval Noah Harari

Si en las últimas décadas hemos conseguido poner bajo control el hambre, la peste y la guerra, los tres principales problemas que aquejaron a la humanidad durante milenios, ¿qué será lo que les remplace como prioridades en la agenda humana? Es probable que los próximos objetivos sean la inmortalidad, la felicidad y la divinidad. Se trata de una predicción histórica - no significa que se vaya a lograr-, una forma de analizar nuestras opciones actuales desde la base de una economía basada en el crecimiento perpetuo que necesita proyectos interminables. La idea no es predecir el futuro sino desprendernos del pasado e imaginar destinos alternativos.

Este es, en síntesis, el osado planteamiento inicial que el historiador israelí Yuval Noah Harari, especializado en la historia del mundo y los procesos macrohistóricos, presenta en Homo Deus: Breve historia del mañana, su aclamado último libro publicado en España el pasado año por la editorial Debate. A fin de desarrollarlo, Harari analiza la evolución del ser humano para concluir que el factor crucial que facilitó nuestra conquista del mundo frente a otras especies fue la capacidad de cooperar de manera flexible en gran número gracias a nuestra creencia en órdenes imaginados, esto es normas que sólo existen en nuestra imaginación pero son reales e inviolables. El lenguaje permite a los humanos crear realidades nuevas cada vez más poderosas, de ahí que, según Harari, para entender nuestro futuro no baste con descifrar genomas y calcular números sino que es necesario desentrañar las ficciones que dan sentido al mundo (naciones, religiones, instituciones multilaterales, dinero, son sólo algunos ejemplos) las cuales adquirirán aún más poder con el empleo de las nuevas tecnologías en el siglo XXI.

La parte central de Homo Deus está dedicada a entender los mecanismos por los que los relatos han adquirido tanto poder gracias al lenguaje y la escritura a fin de tratar de comprender el futuro. Y es que el poder de las redes de cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre verdad y ficción, de ahí que sea fundamental esforzarse en distinguirlas pues los ordenadores y la bioingeniería difuminarán sus límites al permitir a la gente remodelar la realidad para ajustarla a sus ficciones favoritas lo que puede abrir en la sociedad brechas de desigualdad hoy inimaginables. El pacto moderno basado en el humanismo -la experiencia humana es la que da sentido al mundo- supuso renunciar al sentido del hombre como pieza de un gran plan cósmico a cambio del poder sustentado en el crecimiento económico y la fe en la ciencia. Dicho proceso culminó con el triunfo de los ideales liberales –son los que mejor se adaptan a la era de la información- a finales del siglo XX, los cuales se verán socavados con el auge de las nuevas tecnologías posthumanistas una vez la inteligencia se desconecte de la conciencia gracias a la capacidad de los algoritmos en red para tomar decisiones más precisas y objetivas que los humanos, poniendo en entredicho el sentido de principios como la libertad, el libre albedrío o el individualismo. 

Las nuevas tecno-religiones podrían conquistar el mundo prometiendo la salvación mediante algoritmos y genes como ya hace el incipiente “dataísmo” para quien el universo es un flujo de datos y el valor de cualquier fenómeno o entidad está determinado por su contribución al mismo. El dataísmo aspira a convertirse en una teoría global que unifique a todas las disciplinas científicas, así la economía sería un mecanismo para acopiar datos sobre deseos y capacidades y transformarlos en decisiones. Las revoluciones tecnológicas dejan ahora rezagados a los procesos políticos y el dataísmo que empezó como una teoría científica neutral está mutando en una religión que pretende determinar lo que está bien y lo que está mal. Por ello Harari establece la necesidad de un examen crítico del dogma dataísta como el mayor reto científico y el proyecto político y económico más urgente del siglo XXI ante el peligro de que la autoridad de los algoritmos pueda acabar desplazando a la especie humana hacia la irrelevancia.


El objetivo de Homo Deus, según el propio Harari, es estimular el pensamiento imaginativo sobre nuestro futuro con la idea de ampliar el espectro de opciones y lo hace posible gracias a su maestría en diseccionar el sentido de largos procesos históricos y a su capacidad de síntesis que remite a la famosa secuencia de 2001 Una Odisea en el Espacio, esa en la que el hueso que el mono ha aprendido a blandir como un arma una vez arrojada al aire se transforma en una base espacial. Su propósito es imaginar los retos del mañana dejando claro que se trata de probabilidades, eso sí, siempre argumentadas de forma impecable, proyectando la secuencia histórica hacia el futuro inmediato para concluir con una advertencia dirigida a la especie humana al modo de un profeta ilustrado.

La obra de Harari se encuadra en la tendencia que explora la entera secuencia histórica a través de un enfoque posmoderno, extrayéndola del marco tradicional y sometiéndola al empleo de perspectivas novedosas o cruzándola con otras disciplinas como hiciera Jared Diamond en Armas, gérmenes y acero con la biología evolucionaria y la geología, llevándola en Homo Deus al extremo de fusionarla con la ciencia ficción. A tal fin, gracias a un conocimiento enciclopédico que le permite recalar en cualquier punto del globo o revisar un acontecimiento en cualquier tiempo histórico, Harari realiza incursiones en las más diversas disciplinas: ciencias naturales, artes, psicología, biotecnología, ingeniería genética, nanotecnología, teología, economía y otras, evitando el academicismo e incluyendo aspectos de la cultura pop. Si sale triunfante es gracias a su prodigioso sentido del relato, a su capacidad de síntesis, a su dominio inter-disciplinar y a sus dotes para la argumentación que incluye destellos de humor en no pocos de los ejemplos empleados, que hacen de Homo Deus una lectura a un tiempo rigurosa y accesible, amena y persuasiva, provocadora y en absoluto dogmática.

sábado, enero 21, 2017

On Saturday Afternoons In 1963 - Rickie Lee Jones


Lo más lejos adonde tu vida llegará
Es a aquello que conocías entonces
Si los adultos pudieran reír así de despacio
Mientras contemplas la hora nevar
Pueden pasar años

Así es que mantente fiel a tu amiga especial
Aquí, necesitarás algo para mantenerla dentro:
Ahora te mantienes en el interior de esta sonrisa boba
Aunque cualquier día tus secretos terminan
Entonces, otra vez
Pueden pasar años

Conservaste tu propia amiga especial
Porque aquí necesitas algo en donde mantenerla
Y tú permaneces dentro de esa sonrisa boba
Cuando cualquier día ahora tus secretos terminan
Oh y entonces otra vez
Pueden pasar años

La foto en el vídeo es de Garry Winogrand.

miércoles, enero 18, 2017

proyección pública / public profile

Toda proyección pública está desenfocada.



Every public profile is out of focus.

domingo, enero 15, 2017

cuesta de enero


Se calcula que este año la cuesta de enero presenta un desnivel del 21%.

jueves, enero 12, 2017

lunes, enero 09, 2017

Saliendo de la estación de Atocha

Acostumbrados a leer libros en los que autores españoles de la más variada condición  describen sus experiencias en Estados Unidos y nos transmiten sus impresiones sobre aquel país –tan abundantes son los ejemplos disponibles que casi constituyen un género en sí mismo, al cual también este reseñista añadió su particular granito de arena-, la novela Saliendo de la estación de Atocha, de Ben Lerner, (Random House, 2013) ofrece un contrapunto, una refrescante anomalía en la medida en que nos invita  a indagar en las experiencias y la visión de un norteamericano que ha recalado en nuestro país, en concreto en Madrid.

Adam es un joven estudiante y poeta embarcado en un proyecto de investigación sobre el legado literario de la guerra civil española gracias a la obtención de una prestigiosa beca ofertada por una institución de su país, lo que le permite gozar de una estancia en Madrid alojado en un pequeño apartamento en la Plaza de Santa Ana. Su exposición al contraste cultural, sus dificultades para comunicarse dada su inseguridad al expresarse en la lengua nativa junto a su interés por la poesía –el influjo de John Ashbery planea sobre la novela- le invitan a desgranar abundantes reflexiones sobre el lenguaje, la comunicación, la traducción y el acto creativo. Dada la biografía de Lerner, cabe pensar que la premisa de la novela está basada en su experiencia personal.

Pero es la compleja personalidad del protagonista la que se adueña de la historia y le permite eludir el riesgo de caer en el cliché. Adam resulta ser un joven desequilibrado psicológica y emocionalmente: adicto a los ansiolíticos, dado al autoengaño, compulsivo, víctima de ocasionales ataques de pánico, gran aficionado a los porros y al alcohol. Un tipo profundamente inseguro, siempre a la defensiva, que se siente puesto a prueba en todo momento, sea por la responsable en Madrid de la institución que le ha otorgado la beca, por la sospecha de su falta de talento que le empuja a sentirse un fraude y, en especial, por Isabel y Teresa, las dos mujeres con las que establece una relación sentimental.

Es en su relación con ellas, siempre suspendidas en la indefinición, en la ambivalencia, dada la ausencia de un compromiso firme, donde sale a relucir el Adam más inmaduro, más imprevisible y atolondrado, en especial durante las breves e improvisadas escapadas que hace con una u otra a Toledo, a Granada y a Barcelona. Ante las mujeres no duda en comportarse en ocasiones como un auténtico farsante, siempre en la sospecha de que son ellas las que en última instancia juegan con él. Es quizás éste el aspecto que requiere una mayor complicidad por parte del lector en la medida en que la caracterización de dichas mujeres así como la relación que entabla con ellas se antojan idealizadas.

La trama se sustenta principalmente en el discurso, en la visión un tanto desquiciada del protagonista, ya sea por las carencias de su personalidad, por la dificultad añadida de comunicarse en una lengua que no es la suya lo que da lugar a malentendidos, reales o potenciales, que acrecientan su inseguridad y por tener que desenvolverse en una cultura ajena. Un discurso presentado en primera persona y en tiempo pasado.
El atentado del 11M y sus repercusiones políticas ayudan al lector a situar la historia en el contexto histórico al tiempo que otorga una pátina de crudo realismo a las vivencias de Adam, como si fuera el detonante que de forma inconsciente le empuja a superar su permanente estado de indecisión, su inmadurez y a reafirmarse respecto a su lugar en su país de acogida y también como poeta desde la aceptación de sus limitaciones.         

Estamos, por tanto, ante una novela híbrida que contiene elementos propios del relato de formación en tono de sutil comedia, con un personaje desequilibrado en clave anti-héroe que incurre en comportamientos de una cierta picaresca a la americana a fin de desenvolverse en el juego de apariencias, real o proyectado, en el que se siente atrapado.


viernes, enero 06, 2017

Mancha

-!Ay va! ¿Es que no podéis tener un poquito más de cuidado?
-¿Qué pasa?
- !Mirad, ya me habéis manchado el año recién estrenado!
-Ah, ¿eso?, pero si casi no se ve...
-¿Como que no? !Claro que se ve!

martes, enero 03, 2017